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James Cameron nos recuerda el sentido del cine

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Emoción, acción, nuevos escenarios y criaturas en la secuela de ‘Avatar’, que llega trece años después para reinventar la tecnología en 3D

El gran estreno de 2022 se ha hecho esperar más de una década. En 2009, Avatar no solo se convirtió en la película más taquillera de la historia, sino que desarrolló una tecnología 3D que aún no se ha superado. Hasta hoy. James Cameron regresa para recordarnos por qué vamos al cine. Para fascinarnos como los primeros espectadores que en 1895 creyeron que el tren de los hermanos Lumière iba a salir de la pantalla. Un prodigio visual que te dejará boquiabierto. Desde el viernes 16, Avatar: El sentido del agua en nuestras salas. (Aviso: en las proyecciones en 3D, si no tienes gafas puedes comprarlas a 1,50€; no están incluidas en el precio de la entrada).



El director de Titanic, Abyss, Aliens y Terminator (¡menudo palmarés!) ofrece un espectáculo apabullante con distintos temas de fondo: el medio ambiente, la familia, cierto misticismo. Volvemos al planeta Pandora, donde los Na’vi, alienígenas de color azulado, viven en paz y armonía con la naturaleza. Entre ellos, el ex marine Sully (Sam Worthington), su mujer (Zoe Saldana) y sus hijos. Hasta que de nuevo las naves de los humanos aparecen para colonizar y destruirlo todo. El pueblo tendrá que trasladarse a otro lugar y adaptarse a las costumbres de otros clanes Na’vi. A partir de ese argumento (con referencias a Pocahontas), el visionario canadiense (1954) despliega una aventura épica, una experiencia inmersiva que abre puertas y horizontes al cine-espectáculo. A su sentido de la acción y la emoción se añaden importantes logros técnicos: la expresividad de los rostros de los personajes, la naturalidad de sus movimientos y, sobre todo, las escenas acuáticas, como nunca se habían visto (textura, sombras y luces). Incluso antes de estrenarse, ya ha recibido dos nominaciones a los Globos de Oro.




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